Owen, es un ejemplo de todas las virtudes de un gato y de lo mal que a veces hacemos las cosas los humanos.
Owen, fue rescatado siendo un bebé, maullaba pidiendo auxilio entre cientos de piernas en un mercadillo. La familia que lo rescató, decidió adoptarlo, pero le dejaban salir de casa sin supervisión, resultado: fue atropellado, sin recibir la atención veterinaria adecuada, por lo que una de sus patitas traseras quedó con una malformación que le hacía cojear y desplazar ligeramente la cadera. En otra ocasión, fue atacado por otro gato y aunque las heridas no fueron graves, le contagió de inmuno. Además de todo esto, antes de cumplir dos años, fue relegado al piso de un familiar donde se deprimió hasta el punto de no comer, porque pasaba todo el día solo. Ahí fue cuando llegó a nosotros.
No hay palabras suficientes para describirle.
Owen, era uno de los gatitos más dulces, cariñosos y sociables que he conocido, con él no era necesario hacer presentaciones, desde el minuto 1 se llevó bien con todos, incluso gatos que hasta entonces no habían aceptado convivir con otros congéneres, se rindieron a sus encantos. Era un auténtico ángel.
Hoy, se cumplen 11 años de aquel primer día en que se abrazó a mí nada más abrirle el transportín. Nada me gustaría más que celebrarlo a su lado; por desgracia, el año pasado nos dejó debido a una insuficiencia renal aguda justo unos días antes de su aniversario.
Owen, mi dulce príncipe de ojos dorados, todos te echamos muchísimo de menos. Recibe todo nuestro amor, hasta que nos volvamos a encontrar. ❤️🩹❤️🩹
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