Hace 12 años, un perro escuálido, con manchas de barro y un collar azul, nos esperaba en la puerta de casa. Estaba desorientado, así que, pensamos que se había perdido.
No tenía chip, pero gracias a la difusión supimos que vivía en la calle, en una barriada no muy lejos de casa, los vecinos habían estado alimentándolo durante aproximadamente un año y justo aquel día, habían conseguido una acogida para él; acogida de la que se escapó.
Así, llegó Bilbo a esta gran familia.
Hoy, su cara se ha tenido de blanco, le faltan dientes y varias veces al día nos vuelve locos con sus gruñidos 😅 pero también logra sacarte una sonrisa, cuando apoya su patita en mi pierna para que le acaricie, cuando pasea feliz olfateando todo o le entra el minuto de locura en que corre y gira como un loco.
Por muchos años más, mi gruñilbo. 🎉❤️
También un recuerdo especial, para mi preciosa Mishón, que nos dejó el año pasado y también habría cumplido 12 años.
Te quiero pequeña, siempre ❤️🩹
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