Mei, era una de las más tímidas de la colonia, siempre la última en comer y alerta para salir corriendo al mínimo contacto visual.
Tiempo después y debido a ese carácter huidizo, Rómulo ❤️🩹, la convirtió en su «presa» perfecta. La acechaba y corría tras ella en cuanto la veía, la pobre Mei, vivía en un estrés continuo, hasta el extremo de ser habitual encontrarla en lo alto de un árbol, del tejado o escondida en cualquier rincón de nuestro patio.
Tuve que recogerla cojeando por un mal golpe y a la semana de liberarla, apareció con un mordisco en la pata. Seguía siendo muy tímida pero en la tranquilidad de casa empezó a mostrar su carácter dulce. Tras darle mil vueltas a la cabeza, sobre qué era mejor para ella.
Hice la prueba de volver a liberarla, pero en esta ocasión, cuando abrí el transportín no salió corriendo como las veces anteriores. Se quedó llorando en el patio.
Mei, había tomado su decisión, quería quedarse. ❤️
Desde entonces, vive feliz, tranquila y segura.
Ya han pasado dos años de aquel día y seguro vendrán muchísimos más. 💞
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