Keiko, aún era un bebé de pocos meses cuando apareció en la colonia, estaba tan asustada que costó semanas ganarse su confianza. Por suerte, no se atrevía a salir del patio donde la habían abandonado, así que al menos no corría peligro.
Poco a poco, y a base de muchos churus 😂, logré cogerla para "castrarla".
Aunque, siendo sincera, sabía que Keiko no volvería a la colonia.
Hoy, aquella gatita asustada es una auténtica locuela. Feliz, cariñosa y adorada por todos sus compis. 🥹
Feliz segundo aniversario, mi chiquitilla preciosa. 🎉🎉❤️❤️
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